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Aprender viajando: fiestas típicas

tipo de documento CC SS, Geografía e Historia - Texto narrativo

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Al llegar a la provincia de Jujuy un cartel en la ruta nos da la bienvenida diciendo que hemos llegado al “Pórtico maravilloso de la Patria”. Esta frase llena de orgullo puede ser entendida mediante dos alternativas. Una de ellas es conocer un poco más sobre la historia de esta provincia y saber entonces cuántas veces se libraron allí peleas por la libertad y la autonomía de la Nación en tiempos de enfrentamientos con los realistas y comprender cómo el pueblo jujeño lucho codo a codo contra las invasiones a la soberanía.

La otra forma de entenderlo es adentrarnos en sus paisajes y, con ellos, en las costumbres y el legado cultural de este pueblo tan callado pero con tanta riqueza para ofrecernos cuando lo visitamos, no solo la natural, la que podemos apreciar en sus paisajes sino la de los valores que podemos ver en cada ritual, en cada costumbre, en cada celebración.

Aprender viajando: fiestas típicas

La Manka fiesta o Fiesta de la olla de barro cocido es una de estas celebraciones en Jujuy que vale la pena conocer. Se trata de un acontecimiento que se realizaba mucho tiempo atrás y que se vincula con los pueblos originarios del norte, que habitaban estos hermosos lugares antes de la llegada de los españoles.

Esta festividad tiene lugar en la ciudad de La Quiaca, la última o la primera del mapa, dependiendo cómo se lo vea, y al que marca la frontera con el vecino  país de Bolivia. La fecha es el tercer sábado del mes de Octubre hasta el comienzo de Noviembre. Durante esos días se lleva a cabo esta especie de feria en la que los productores rurales de cada pueblo cercano se reúnen para mostrar el producto de su trabajo durante todo el año y realiza un intercambio con los demás, un trueque que reaviva las viejas tradiciones de las épocas en las que no existía el dinero para los pobladores del lugar, sino que la cosas valían por el peso del trabajo realizado.

No hace falta reflexionar mucho sobre esto par poder darnos cuenta del alto valor simbólico que tiene la festividad, un valor que se relaciona directamente con la posibilidad de trabajar la tierra y de volver a las raíces, no solo de las culturas originarias sino de la naturaleza misma, esa que hace posible toda forma de vida sobre los distintos suelos.

Como muchas de las celebraciones en Jujuy, los invitados llegan desde distintas partes del mapa, desde pueblos que no vemos en las guías turísticas hasta los mismos hermanos bolivianos que traen sus propios productos en una señal de hermandad que trasciende las fronteras y que reconoce una misma raza anterior a la colonización.

Esta es una oportunidad única para poder conocer, no solo el hermoso paisaje de La Quiaca sino una parte muy arraigada en la cultura jujeña y muy difícil de ver de otra manera que no sea a través de una manifestación popular y genuina como la Manka fiesta o Fiesta de la olla de barro cocido.

Más información en Best Day

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Fecha publicación: 30.10.2015

Licencia Creative Commons Contenido bajo una licencia de Creative Commons Attribution 3.0 License.

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